Cuando un paciente sufre disminución severa de la función de sus riñones, dicha función puede ser reemplazada mediante la diálisis. La diálisis puede ser realizada a través de la sangre (‘Hemodiálisis’) o del peritoneo (‘diálisis peritoneal’).

La hemodiálisis consiste en ‘lavar’ la sangre del paciente de sustancias tóxicas, compensar los iones y la acidez de la sangre y sacar líquido del cuerpo si hay un exceso. Se requiere extraer sangre del paciente en forma continua, pasarla a través de una máquina que funciona como riñón artificial y devolver la sangre al torrente sanguíneo. Para ello es necesario contar con un ‘Acceso para hemodiálisis’.

Los cirujanos vasculares se ocupan de realizar los ‘Accesos de Hemodiálisis’. Para esa función se pueden utilizar catéteres de diálisis o fístulas arteriovenosas.

¿Qué es un Acceso de diálisis?

La hemodiálisis en los pacientes crónicos se realiza típicamente tres veces por semana. Cada sesión de diálisis dura aproximadamente 4 horas.